Cris

Realicé un curso de adquisición de habilidades expresivas y comunicativas para víctimas de violencia de género. Éramos un grupo complicado, herido, desconfiado y muy diverso.
Pero, en ese curso supieron entendernos a la perfección, guiarnos, unirnos; consiguieron vencer nuestra barrera creada por tantos años de engaños y desilusiones para que pudiéramos abrir nuestra mente y dejar trabajar a nuestro cuerpo.
A nivel personal creo que ha sido la experiencia que más ha marcado mi vida (de forma positiva) ; las lecciones aprendidas ya no se olvidan, y, el camino avanzado ya no tiene retroceso. Nunca pensé que mi cuerpo podía expresar tantos estados de ánimo ( sin yo ser consciente de ello), ya que la postura corporal modifica mi voz y mi cara… ¿En serio?
Descubrí que podía ser agresiva, pasiva o asertiva (que hermosa palabra), pero decidí intentar ser asertiva a partir de ahora, porque era más efectivo… Aprendí, aprendí, aprendí….
¿Y lo mejor? En manos de grandísimas profesionales formadas, preparadas y comprensivas pudimos compartir grandes risas y también llantos sin nunca sentirme incomoda.
Creo que, después de este curso, soy una nueva Cristina. Todavía tengo mi evaluación final que me escribieron las profesoras pegada en la nevera y la definición de asertividad, para no volver a ser nunca más pasiva.
Ahora mi hija practica teatro en Ítaca (no podía ser de otro modo), sé que está en las mejores manos, y yo… Quizás también me anime algún día.
¡Gracias… gracias y mil gracias!